A veces, el calendario nos regala un pequeño oasis: un feriado. Para muchos, la primera reacción es llenar la agenda de compromisos o, en el otro extremo, hundirse en el sillón a mirar el techo. Pero, ¿qué pasaría si viéramos estos días no solo como una pausa del trabajo, sino como una inversión en nuestra mejor versión?
Aquí te compartimos cómo transformar un día libre en combustible para tu crecimiento personal y familiar.
El valor de la conversación lenta
En el día a día, nuestras charlas familiares suelen ser logísticas: “¿Quién irá a la reunión de padres de familia?”, “¿Qué falta comprar?”. El feriado es el momento perfecto para la escucha activa.
Para lograr ese espacio ideal para conversar lo ideal es dejar de lado el celular, quizás en otra habitación durante el almuerzo. Preguntar algo que no tenga que ver con la rutina. Escuchar una anécdota o los planes venideros, eso nos conecta con lo que realmente importa. Esa conexión emocional es el mejor antídoto contra el estrés laboral.
Micro-aventuras para la mente
No se necesita un viaje transatlántico para la renovación. El cerebro humano se revitaliza con la novedad.
El desafío: Hacer algo por primera vez. Se puede visitar ese parque al que nunca ingresó, cocinar una receta compleja en equipo o caminar por un barrio desconocido. Salir de la “zona de confort doméstica” despierta la creatividad que luego se pueden utilizar en proyectos profesionales.
El ocio constructivo vs. el ocio pasivo
Existe una gran diferencia entre “matar el tiempo” y “cultivar el espíritu”. Ver cinco horas de series seguidas suele dejarnos con una sensación de vacío. En cambio, dedicar una hora a un hobby —pintar, leer ese libro que junta polvo, o incluso arreglar algo en casa— genera una satisfacción duradera.
"El descanso no es la ausencia de actividad, sino la renovación de la energía".
¿Por qué esto te hace más productivo?
Parece contradictorio, pero alejarse del escritorio es la mejor manera de acercarse a una solución. Un feriado bien aprovechado en familia limpia el “caché” de nuestra mente. Al regresar, notarás que:
- Tu capacidad de enfoque es mayor.
- Tienes más paciencia con tus colegas.
- Las ideas fluyen con menos esfuerzo.
Este próximo feriado, no dejes que el tiempo simplemente “pase”. Úsalo para construir recuerdos, fortalecer lazos y reencontrarte contigo mismo. Al final del día, el éxito no es solo lo que logras en la oficina, sino la calidad de vida que construyes fuera de ella.
¡Aprovecha el descanso y vuelve con todo!
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